El proyecto Eurovegas profundiza en un modelo de crecimiento económico basado en la especulación urbanística y financiera. El proyecto podría representar una de las mayores inversiones de la historia de Cataluña, llevándonos a perpetuar un modelo que se encuentra entre las causas principales de la crisis económica que padece nuestro país.

La ubicación de Eurovegas el Delta del Llobregat vulneraría la planificación urbanística y territorial que se ha desarrollado en los últimos treinta años. El Baix Llobregat ha contribuido al desarrollo de Cataluña, aportando su territorio para ubicar las mayores infraestructuras de todo el país, y en cambio sufre los índices de desempleo más elevados y los últimos en renta familiar.

La construcción de Eurovegas causaría graves impactos ambientales sobre todos los espacios naturales conservados en virtud de sus valores naturales excepcionales, y que están protegidos según la legislación catalana y europea vigente. El proyecto produciría una gran afectación en especies en riesgo de flora y fauna, especialmente aves, y sobre ecosistemas de protección prioritaria, ya fuera por afectación directa y / o por contaminación atmosférica, acústica o lumínica. No es posible desarrollar este proyecto sin vulnerar la legislación europea.

En el acuífero situado bajo el Delta del Llobregat se almacena un volumen de agua equivalente al pantano de Sau, constituyendo una de las reservas de agua más importantes de Cataluña, que evita durante las sequías recurrentes de nuestro país las restricciones en Barcelona ya su área metropolitana. Con el cambio climático cada vez más acentuado, resulta irresponsable pensar en construir un complejo que sería un inmenso consumidor de agua dulce (campos de golf, hoteles, ...) y afectaría a la recarga del acuífero.

No podemos permitirnos perder el Parque Agrario, una de las tierras más fértiles del Mediterráneo al lado de Barcelona. Es imprescindible para garantizar la seguridad alimentaria de la población y no empeorar la dependencia de las importaciones de alimentos del exterior para el consumo cotidiano.

Consideramos que la implantación del macrocomplejo llamado Eurovegas representa un modelo de desarrollo insostenible, absolutamente opuesto a un modelo socioeconómico que contemple dos aspectos irrenunciables: satisfacer las necesidades sociales de trabajo, servicios públicos y bienestar, al tiempo que se conserva el territorio para las generaciones futuras . Apostamos por desterrar la cultura de la economía especulativa y fomentar la de la economía productiva y ecológicamente sostenible que es la única que será viable social y ambientalmente a largo plazo.

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