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Paul Kammerer, un científico de los años veinte del pasado siglo, se suicidó muy poco tiempo después de que un artículo aparecido en Nature lo acusara de fraude en sus experimentos con el sapo partero, Alytes obstetrycians. El tiempo y lugar en el que tuvieron lugar los acontecimientos, la Viena de los años veinte, son tan propicios para una novela romántica como para una historia de científicos en su laboratorio, y así, en este caso ambos géneros literarios confluyen: Alma Mahler, la que fuera esposa del compositor, era ayudante en el laboratorio de Kammerer.

The bright colors of these frogs scream “Don’t eat me, I’m poisonous!” without the frog having to say a word. This cutie issues the warning with the color red, but you can find bright orange or olive-colored granular poison dart frogs too! Although they’re only the size of a paperclip, their skin contains deadly toxins. To survive, this little frog must find even smaller insects or spiders in the undergrowth of the stream-banks where it lives.

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