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La Asociación Herpetológica Española quiere desmentir nuevamente las noticias sobre la supuesta peligrosidad de los ofidios españoles con motivo de la alarma social en Burguillos (Sevilla). (02/12/2010).

Entre los diversos grupos de animales que producen animadversión y miedo a la población, en primer lugar se encuentran probablemente las serpientes en la región Mediterránea. Pero esta realidad no es motivo para que se manipule la información, tachando las serpientes de grave peligro para la salud pública, un hecho absolutamente falso.

El último caso ha ocurrido recientemente en Burguillos (Sevilla), en el que la aparición de diversos ejemplares de serpientes en el casco urbano del pueblo ha desembocado en un caso de grave alarma social generada por la manipulación informativa, acompañada de carteles alertando de la gravedad del caso debido al “grave peligro para la salud pública” que supone la presencia de los ofidios.

 

 

Este y otros ejemplos parecidos mueven a la Asociación Herpetológica Española (AHE), sociedad dedicada al estudio y la conservación de los anfibios y reptiles españoles (www.herpetologica.org), a pronunciarse inequívocamente en los siguientes términos:

1) El desconocimiento de la fauna española y en especial de aquellos animales que no gozan de mucho espacio y tiempo en documentales, programas de información y noticias en los medios de comunicación (p.e. serpientes), puede provocar reacciones de miedo y de agresión en la gente al sentirse amenazada por su presencia . Ante esto, la AHE debe esforzarse aún más para conseguir un mayor conocimiento de la biología y fácil identificación de las especies por parte de la población. Sólo así será posible acabar con “historias” que se transmiten de padres a hijos sobre falsas propiedades de nuestras serpientes españolas como su capacidad para escupir o mamar leche.

2) Nos preocupa que una agrupación política integrada en parte por políticos sensibles a los temas medioambientales “Los Verdes” pueda generar una alarma social en base a informaciones poco veraces y opiniones en absoluto fundamentadas, y que no contribuyen a mejorar la percepción social y tolerancia a estas especies altamente estigmatizadas por creencias trasnochadas. Es especialmente preocupante la edición de un poster que fue repartido por todo el pueblo donde aparecían tres fotografías de serpientes como si se tratara de tres asesinos para los cuales se ponían precio a sus cabezas. Y es aun más preocupante si tenemos en cuenta que difícilmente alguna de estas especies podrá nunca hallarse dentro del casco urbano si no es introducida intencionadamente (el caso de una víbora que aparece).

3) Todas las especies de ofidios están protegidos por la legislación española, y en muchos casos también por la normativa europea, por lo que su muerte intencionada es ilegal y podría conllevar la imposición de multas.

3) Por todo ello, la AHE exige a las autoridades políticas el máximo rigor en la información que transmite para evitar crear alarma social infundada y, mayor temor y odio hacia las serpientes. Esa falta de rigor aumenta la animadversión y miedo, e involuntariamente instiga a que hechos como estos se repitan año tras año, hasta que la última serpiente deje de vivir en nuestros montes y roquedos.

En España hay 14 especies de serpientes. Muchas se encuentran amenazadas best replica watches y sus poblaciones cada vez más exiguas. La facilidad con que antes era posible ver una culebra en nuestros ríos o montes, ahora se ha convertido en un hecho excepcional. En parte, debemos este alarmante declive a una mezcla de miedo y antipatía para con estos animales que a menudo convierten el encuentro con el ser humano en una muerte segura para la serpiente. Como muchos otros animales, los ofidios no hacen más que huir ante la presencia del ser humano, y es por ello que nuestra mejor respuesta siempre debe ser el respeto y la tranquilidad. En Andalucía solo existe una especie de serpiente peligrosa para el hombre, la víbora hocicuda; pero su presencia en el interior de núcleos urbanos, aunque sean pueblos en la sierra, es absolutamente improbable, como ya hemos comentado. Sí es probable la presencia de otra de las especies que aparece en el cartel, la culebra de herradura. Había una vez que nuestros sabios abuelos, cuando las encontraban las capturaban y soltaban en el entabacado de sus casas; eran conocedores de su carencia de peligrosidad y que depredaban eficazmente sobre ratas y ratones; ojalá la sociedad recupere estas tradiciones, y no divulgue informaciones como la que ha motivado esta nota.

Asociación Herpetológica Española (AHE)

El proyecto de monitorización ambiental que presentamos pretende dar continuidad al esfuerzo empleado en el programa Ranas para el Futuro de Caja Burgos, monitorizando la evolución de los proyectos aprobados entre 2007 y 2009, mediante el uso de voluntariado. Además se obtendrá un valor añadido con la inclusión de los datos obtenidos de presencia de anfibios y reptiles, durante la monitorización de los proyectos, en el programa de seguimiento de anfibios y reptiles españoles (SARE). Mediante el programa Ranas para el Futuro de Caja Burgos se financiaron durante tres años actividades de restauración y mejora de puntos de agua en pequeñas localidades de Castilla y León, fundamentalmente en la provincia de Burgos, aunque también con algunos proyectos en otras provincias de Castilla y León.

Estas acciones tenían tres objetivos:
1. Involucrar a la población local, ya que es imprescindible su participación si queremos que cualquier proyecto de conservación tenga éxito.
2. Restauración del patrimonio cultural, aprovechando las posibilidades del proyecto se restauraron muestras del patrimonio cultural como fuentes y lavaderos, que en algunos casos se encontraban en un pésimo estado de conservación.
3. Restauración de los medios acuáticos, en otros casos los medios acuáticos eran naturales, o seminaturales, como los casos de antiguas tojas que habían perdido el aporte de agua, o zonas que habían sido colmatadas por aportes de sedimentos debido a su abandono.

El programa fue un éxito durante los tres años, tanto a nivel de participación de voluntariado como de localidades involucradas, como a nivel de la información obtenida sobre las poblaciones de anfibios y reptiles, así como en el éxito de adecuación de zonas húmedas para estas especies.

Por tanto, consideramos que este proyecto de monitorización ambiental enlazaría perfectamente con la filosofía del proyecto inicial, constituyendo una necesaria segunda etapa de seguimiento, para monitorizar la evolución de los puntos sobre los que se actuó en una primera etapa.

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